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Fondas del 18: el detector disuade, el procedimiento protege

2026-09-23

Fondas del 18: el detector disuade, el procedimiento protege

Por Carlos Wiedmaier, Widder Control y Seguridad.

Este 18 fui a algunas fondas y me llamó la atención un detalle en la entrada.

Varias estaban muy tecnologizadas: pórticos detectores de metales, paletas detectoras, cámaras y mucho personal de seguridad. Eso es bueno de ver.

Pero vi esto: una persona pasaba por el pórtico detector de metales y sonaba. El guardia le pasaba la paleta, que es el detector de metales de mano, y volvía a sonar. Le pedía que sacara lo que tenía en los bolsillos, le pasaba la paleta de nuevo… y sonaba otra vez. Y la persona pasaba igual.

Sabemos que organizar la seguridad de una fonda es difícil. Y esto no pasa solo en las fondas: lo hemos visto en otros lugares, y a veces también nos ha pasado a nosotros. Incorporamos tecnología sin tener claro para qué la estamos usando.

Disuade, pero no cumple su función

Un detector de metales asusta: quien lo ve lo piensa dos veces. Eso se llama disuadir, y está bien. Pero su trabajo de verdad es encontrar lo que no debe entrar. Si suena y la persona pasa igual, ya no está controlando: solo asusta.

Alguien dirá que algo ayuda, y es cierto: a veces disuadir basta. Pero un control que solo asusta es peligroso, porque da una seguridad que no existe. El organizador cree que la entrada está cubierta, la gente se siente tranquila, y quien quiere entrar algo se da cuenta de que puede pasar igual.

Lo que hemos aprendido

No tenemos una receta, pero sí algo que hemos aprendido en el camino y que comparto por si a alguien le sirve: la tecnología rinde cuando va acompañada de un orden simple y de alguien que lo cuide. En una entrada, por ejemplo, ayuda mucho que todo vaya a una bandeja antes de pasar, que se pase de a uno y que, cuando algo suena, se revise hasta entender por qué. No hacen falta grandes capacitaciones; hace falta tener claro para qué está el detector.

Con las cámaras nos pasa algo parecido

Más de un cliente nos ha pedido "una cámara para que asuste". A mi parecer, hoy una cámara sola ya no asusta como antes. Sin alguien mirando, una cámara es reactiva: sirve para ver las imágenes después, cuando ya pasó.

Es como enfrentar a un ladrón con una pistola de plástico: funciona hasta que el otro llega con una de verdad. Una cámara que nadie mira, o que no graba, se parece bastante a eso.

Los estudios van en esa misma línea. Una revisión de 40 años de investigaciones sobre cámaras de seguridad, con 80 evaluaciones distintas (Piza y otros, 2019), encontró que las cámaras vigiladas activamente se asocian a una baja significativa del delito, mientras que las que solo graban no mostraron un efecto significativo. La diferencia no la hace la cámara: la hace alguien mirando.

Cuando hablamos de una cámara vigilada, hablamos de lo que hay detrás: un operador que la está mirando y que, si ve algo, puede activar un procedimiento. Avisar al guardia más cercano, llamar a quien corresponda o hablar por un parlante en el mismo lugar. Una voz que dice «lo estamos viendo desde la central» cambia la situación en segundos, porque ya no es solo una cámara: es alguien presente.

En Chile, la seguridad todavía se apoya mucho en guardias

A marzo de 2025 había en Chile 54.209 guardias de seguridad acreditados y 7.104 vigilantes privados (La Tercera). Los guardias son indispensables y no se trata de reemplazarlos. Lo que hemos visto es que un guardia rinde mucho más cuando tiene información: cuando alguien le avisa qué está pasando más allá de lo que alcanza a ver.

La nueva Ley de Seguridad Privada (Ley 21.659), vigente desde el 28 de noviembre de 2025, ya habla de sistemas conectados a centrales receptoras de alarmas y a centros de videovigilancia, y exige cámaras corporales a los vigilantes (BioBioChile). La norma misma empuja hacia la tecnología conectada. Todavía nos falta camino, y nos incluimos.

Lo que muestran otros países

México: una central para toda la ciudad

La Ciudad de México tiene más de 113 mil cámaras conectadas a una sola central, el C5 (MVS Noticias). Pero lo importante no es cuántas cámaras tiene, sino qué pasa cuando una ve algo. Según el propio C5, hace ocho años la ayuda tardaba casi 6 minutos en llegar después de una alerta; hace dos años ya tardaba menos de 4. Y en los negocios que conectaron sus propias cámaras a esa central, la respuesta llega en unos 45 segundos. Su director dice que esos negocios tienen entre 70% y 85% menos delitos (El Universal).

Estados Unidos: centrales junto a la gente en terreno

En Chicago, la policía armó centrales en dos distritos donde cámaras, datos y analistas trabajan al lado de los policías que salen a la calle. En los primeros tres meses, las víctimas de balazos bajaron 21% y los delitos violentos graves 8%, sin más detenciones ni más controles (Crime Lab de la Universidad de Chicago). En Miami, los casos violentos que tuvieron apoyo de la central en tiempo real tuvieron 66% más probabilidades de resolverse, y la herramienta más usada fue la cámara, en el 87% de los casos (Guerette y Przeszlowski, 2023).

China: la cámara suma, la comunidad completa

Un estudio con datos de ciudades chinas entre 2014 y 2019 encontró que donde la red de cámaras era más densa, el delito bajó más, sobre todo el que ocurre a la vista (Feng y otros, 2025). Otro, con 290 ciudades, encontró que las cámaras mejoran la sensación de seguridad; pero en quienes no tenían lazos con sus vecinos, las cámaras solas no bastaban: funcionaban cuando había comunidad detrás (Liang y otros, 2025). La cámara complementa; no reemplaza a las personas.

Reino Unido: la advertencia

En 2005 el Ministerio del Interior británico evaluó 13 sistemas de cámaras: solo dos mostraron una baja del delito estadísticamente clara. Una de las razones: muchos proyectos no tenían objetivos claros y se instalaban con la idea de que las cámaras eran "algo bueno" por sí solas (Gill y Spriggs, 2005). Me hizo pensar en esos pedidos de "una cámara para que asuste". El mismo estudio notó que las cámaras rinden más en lugares con accesos controlados, como una entrada.

En todos estos casos, lo que funciona no son cámaras sueltas: es un sistema donde la cámara ve, la central decide y alguien llega.

Todo cambió muy rápido

En pocos años, las cámaras pasaron de solo grabar a avisar solas cuando pasa algo. Muchas de estas formas de trabajar son nuevas incluso en los países que citamos. Ponerse al día cuesta: cuesta dinero, cuesta aprender y, sobre todo, cuesta cambiar costumbres. A todos nos pasa, a nosotros también.

Por eso es natural seguir haciendo lo que siempre hemos hecho. Y lo nuevo tampoco trae garantías: los estudios son de otros países, y todavía no sabemos bien qué resultados va a dar aquí. Lo que a nosotros nos ha servido es ir de a poco: probar, mirar los resultados y ajustar.

La conversación entre la cámara y la entrada

En las fondas había guardias y cámaras por todos lados. Me quedó la pregunta de cuánto conversaban quienes miraban las cámaras con quienes estaban en la entrada. Un sistema que funciona como C4 (mando, control, comunicaciones y cómputo) apunta justo a eso: la cámara ve, la central avisa y el guardia llega a donde tiene que estar. El C5 le suma a la comunidad, que también avisa a la misma central.

Operadores en la central de monitoreo de Widder Operadora de Widder revisando cámaras y comunicaciones

Es lo que intentamos hacer todos los días en nuestra central. No lo tenemos todo resuelto y seguimos aprendiendo, pero algo nos ha quedado claro: la cámara sola no cuida; cuida el equipo que está mirando y la conversación con quien está en terreno.

Para cerrar

La tecnología ya llegó: detectores, cámaras, centrales y hasta una ley nueva. Lo que nos falta a todos, nosotros incluidos, es tener claro para qué la usamos y darle un orden que la haga funcionar. Lo comparto como aprendizaje, no como receta.

Central de monitoreo Widder 24/7 Operador de Widder frente a las cámaras

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Preguntas frecuentes

¿Sirve un detector de metales si cuando suena la persona pasa igual?

Asusta, y eso a veces ayuda. Pero si suena y la persona pasa igual, ya no controla: solo asusta, y eso da una seguridad que no existe.

¿Una cámara de seguridad sola disuade?

Cada vez menos. Una revisión de 40 años de estudios encontró que las cámaras vigiladas activamente se asocian a menos delitos, mientras que las que solo graban no mostraron un efecto significativo.

¿Qué es un centro C4 y qué agrega un C5?

Un C4 junta mando, control, comunicaciones y cómputo: las cámaras avisan y el personal se mueve según ese aviso. Un C5 suma el contacto ciudadano: la comunidad que reporta a la misma central.

Fuentes consultadas:

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